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miércoles, 12 de julio de 2017

Aeonium arboreum var. rubrolineatum, el coqueto bejeque arbóreo palmero

Recientemente los botánicos expertos en las numerosas especies del género Aeonium, la mayoría de ellas endémicas de las Islas Canarias, salvo las que crecen en Madeira, Marruecos y Etiopía, lograron por fin ponerse de acuerdo para clasificarlas de una forma lógica y sencilla. Hasta entonces resultaba casi imposible conocer con seguridad el nombre correcto aceptado internacionalmente de cada especie, subespecie y variedad, dado el caos nomenclatural que existía en este género de la familia de las Crassulaceae.

Así pues, en el caso del bejeque arbóreo, las anteriores cuatro especies canarias del grupo Aeonium arboreum (A. holochrysum, A. manriqueorum, A. rubrolineatum y A. vestitum) y la especie africana (Aeonium korneliuslemsii) finalmente han quedado reducidas a: 

-A-- una sola especie tipo, Aeonium arboreum Webb. & Berthel. (endémica de la Isla de Gran Canaria).
-B---una subespecie, Aeonium arboreum subsp. korneliuslemsii (H.-Y. Liu) Dobignard  (endémica de Marruecos)
-C-- y dos variedades:
---C1- Aeonium arboreum var. holochrysum H.Y.Liu. (endémica de Tenerife, La Gomera y El Hierro).
---C2- Aeonium arboreum var. rubrolineatum (Svent.) H.Y.Liu (endémica de la Isla de La Palma).

Roseta de hojas de Aeonium arboreum var. rubrolineatum que, como en la mayoría de Aeoniums, se disponen muy juntas en el extremo de cada tallo. 

En mayo del año 2007 cogí un esqueje diminuto de un ejemplar reseco que crecía en la cuneta en el municipio palmero de Los Llanos de Aridane, lo metí en la maleta y al llegar a Mallorca lo sembré enseguida en una maceta. A las pocas semanas ya estaba enraizado.

 Un año después lo sembré en mi huerto-jardín junto a una pared de bancal que mira al sur y transcurridos cinco años floreció por primera vez. Aquí lo podéis ver con su primera inflorescencia.

Ahora, a principios de julio de 2017, es un arbusto de casi un metro de altura,  perfectamente adaptado al clima de Mallorca. Ampliando la foto con un doble click se pueden apreciar algunas raíces aéreas saliendo del tallo principal y adentrándose en la tierra calcáreo-arcillosa de mi jardín.

Debe su nombre científico a las líneas y manchas rojas que embellecen sus hojas y se intensifican en verano, mientras que con las bajas temperaturas del otoño e invierno las líneas prácticamente desaparecen y las hojas adquieren un color verde intenso casi uniforme. En ejemplares adultos, en pleno verano, tras varios meses de sequía y calor intenso, las rosetas adoptan una forma completamente plana, lo cual, junto con las líneas y bordes rojos de las hojas, les da una belleza exquisita.

Su estructura "in crescendo", desde el centro hacia la periferia, sigue escrupulosamente el valor matemático de la Secuencia de Fibonacci---> 0-1-1-2-3-5-8-13-21-34-55-89-144-233-377-610-987-1597-etc... que regula las estructuras vivas, tanto vegetales como animales, y les da una belleza espectacular.

 Los pintores, escultores y arquitectos saben que si hacen servir esta secuencia sus obras serán perfectas, equilibradas y hermosas, como todo en la naturaleza. El ejemplar de la imagen crece sobre una pared de piedras volcánicas del municipio de San Pedro en la Isla de la Palma.

Este ejemplar crece en el municipio de Los Llanos de Aridane, también en la Isla de la Palma.

Otro Aeonium arboreum var. rubrolineatum de los Llanos de Aridane a mediados del mes de mayo.

Aeonium arboreum var. rubrolineatum creciendo enraizado entre las piedras de un muro del municipio palmero de San Pedro. Teniendo en cuenta que en la naturaleza nada existe porque sí, todo tiene una utilidad o una finalidad, ya que precisamente la economía es una de las leyes sagradas de la vida en la Tierra, yo me pregunto: ¿qué finalidad tiene esta pigmentación en las hojas del bejeque palmero?, ¿por qué gasta tanta energía en sintetizar antocianos?

Ejemplares jóvenes sobre el mismo muro de piedras volcánicas.

Roseta de hojas de un ejemplar joven en pleno mes de mayo.

Otro joven bejeque palmero todavía sin ramificar. Fijaos en la variabilidad cromática entre los distintos ejemplares que varía ostensiblemente según la orientación y el grado de insolación.

Este ejemplar adulto crece sobre la tierra volcánica del municipio palmero de Los Sauces. Su color verdoso con las líneas rojas menos intensas se debe a que vive en una zona sombreada orientada al norte con poca luz solar directa.

Resulta muy curiosa la necesidad de luz para que las hojas sinteticen el pigmento antociano de las líneas rojas.

Detalle de la roseta anterior con escaso pigmento. Se aprecia muy bien el borde finamente ciliado de las hojas, característica típica de todos los Aeonium arboreum.

Inflorescencia de mi bejeque palmero.

Las flores suelen lucir un vistoso color amarillo oro más o menos intenso.

Cada flor presenta un número variable de pétalos que suele oscilar entre ocho y nueve. El número de estambres acostumbra a ser el doble que los pétalos, es decir, dos estambres por cada pétalo y pegados a su base. En el extremo de cada estambre se encuentra una antera amarilla cargada de polen. El ovario está formado por tantos carpelos como el número de pétalos. Cada carpelo cuenta con un estilo con un diminuto estigma femenino en su extremo receptor del polen.

Y para terminar quiero mostraros la fuerte tendencia a emitir raíces aéreas de todos los bejeques arbóreos, como en este Aeonium arboreum var. holochrysum, la otra variedad canaria aceptada por los botánicos modernos.

 La variedad holochrysum se distingue de la variedad rubrolineatum por su mayor ramificación, sobretodo en los ejemplares añosos, sus rosetas más pequeñas con tendencia a adoptar una forma en copa y la escasa pigmentación roja de sus hojas.

Otra diferencia es la mayor emisión de raíces aéreas, que se adentran en el suelo no sólo para aumentar la absorción de agua y minerales, sino también para dar estabilidad al arbusto. 

Las hojas de la variedad holochrysum están menos pigmentadas.

La emisión de raíces aéreas es impresionante y aumenta en ejemplares que padecen sed en un esfuerzo titánico por sobrevivir.

 A partir de las variedades silvestres Aeonium arboreum var. holochrysum y Aeonium arboreum var. rubrolineatum, junto con la especie tipo grancanaria, aprovechando las mutaciones espontáneas y realizando hibridaciones experimentales entre las distintas variedades canarias y la subespecie marroquí, los jardineros y viveristas han seleccionado dos cultivares mutantes con las hojas mucho más ricas en antocianos rojos y granates:

1- Aeonium arboreum "atropurpureum"

Este ejemplar llena de color mi jardín.

La belleza de su diseño cromático es impactante.

2- Aeonium arboreum "schwarzkopf"

Desde lejos la negritud de este cultivar es tan intensa que parece de otro mundo.

¡Bellísimo!, ¿verdad?

Otros cultivares mutantes presentan hojas con rayas blancas combinadas con rayas verdes, Aeonium arboreum "albovariegatum" y hojas con rayas amarillas y verdes, Aeonium arboreum "luteovariegatum", etc... pero no dispongo de imágenes propias para compartirlas con vosotros.

sábado, 8 de julio de 2017

Ensalada en pan de pita con salsa de yogur al roquefort, hinojo marino y alcaparras



Pan de Pita

Ingredientes para 4 panes:

- 250 gramos de harina de trigo de fuerza.
- 20 gramos de levadura fresca de panadero.
- 150 cc de agua templada.
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra.
- Una pizca de sal.

Se amasa la harina con los demás ingredientes, se deja reposar 45 minutos para que fermente y aumente de volumen y a continuación se divide la masa en cuatro o cinco partes iguales (dependiendo del tamaño que queramos para los panes), a cada una de las cuales se le da una forma redondeada y luego se aplana con un grosor que no supere el centímetro e inmediatamente se mete en el horno previamente calentado, sin dejar que fermente de nuevo.

Para que los panes de pita se hinchen bien y se separe la capa superior de la inferior dejando un hueco en su interior es importante que el horno esté bien caliente y con calor arriba y abajo. En unos pocos minutos están horneados. Para rellenarlos se abren con unas tijeras de cocina, dejando la mitad sin abrir.

Salsa de yogur al roquefort con hinojo marino y alcaparras.

Ingredientes:

- Un yogur natural sin azúcar ni edulcorantes.
- 100 gramos de queso azul tipo Roquefort.
-Tres brotes de hinojo marino fresco o encurtido.
- Un ajo mediano.
- Una cucharadita de alcaparras en vinagre o en salmuera. 
- El zumo de medio limón. 
- Una cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra. 
- Pimienta negra.
-Sal.

Desde hace muchos años cultivo hinojo marino en un macetón. Es un encurtido en vinagre típico de las Islas Baleares muy apreciado para acompañar al famoso pamboli mallorquín o cualquier ensalada. Fuera de las islas se puede encontrar a la venta en tiendas de macrobiótica o de delicatesen. La recolección del hinojo marino silvestre está prohibida por la ley. Es una planta protegida.

El zumo de medio limón es más que suficiente.

Un buen trozo de queso azul de unos 100 gramos le dará a la salsa un sabor exquisito y una untuosidad perfecta. Si nos sale muy clara le podemos añadir más queso para espesarla.

El yogur debe ser natural sin nada añadido. En el caso de que queramos una salsa más espesa y untuosa podemos utilizar un yogur griego también natural.

Un ajo mediano intensifica el sabor de la salsa.

Las alcaparras en vinagre son muy apreciadas en Mallorca. Con ellas se preparan platos y salsas exquisitas. Al igual que el hinojo marino, se pueden añadir directamente al pamboli y a las ensaladas.

Se meten todos los ingredientes en el recipiente de una batidora y se trituran juntos. El resultado es una salsa absolutamente deliciosa.

Ensalada veraniega

Ingredientes:

- Tomates bien maduros.
- Hojas tiernas de lechuga.
- Un pepino.
- Un pimiento verde.
- Una cebolleta.
- El zumo de medio limón.
- Un chorreón de aceite de oliva virgen extra.
- Sal al gusto.
- Mejillones al natural.

Yo he utilizado tomatitos Cherry y tomates Indigo rosé, pero sirve igual cualquier tomate de sabor intenso.

La cantidad de cada ingrediente va a gusto del cocinero y del número de comensales. El pepino debe pelarse para que no amargue.

Se corta todo en trocitos pequeños y se aliña con el zumo del limón, el aceite y la sal.

Yo he añadido mejillones gallegos al natural que sólo llevan agua y sal. Se pueden sustituir por almejas, berberechos, navajas, atún o incluso taquitos del mismo queso Roquefort.

Se abre el pan de pita y se va rellenando con capas de ensalada, mejillones y salsa de yogur.

El resultado es una especie de bocata crujiente, jugoso y absolutamente delicioso. Cuando uno le da el primer mordisco la boca se le llena de texturas, sabores y aromas tan intensos y exquisitos que se le ilumina la mirada y no puede dejar de exclamar:

¡Uhmmmm, qué rico!